Cuidados Post-Operatorios


Los pacientes que han sido sometidos a una cirugía de alargamiento o reconstrucción ósea, con utilización de un fijador externo, deben tener en cuenta que se trata de un proceso, en el no sólo ellos están involucrados, sino que también el médico, kinesiólogo, enfermeras, pero sobre todo, su propio entorno familiar. En las primeras etapas, los pacientes requieren ayuda para movilizarse, asearse y asistir a controles y a sesiones de kinesiterapia. Es muy importante, y deseable, que previo a someterse a estas intervenciones, el paciente cuente con el apoyo de su entorno familiar o social necesario.


El tutor externo se conecta al hueso por medio de tornillos que deben atravesar la piel. Es muy importante mantener esta interfase tornillo-piel limpia y seca. En los primeros días después de la cirugía, se recomienda realizar un aseo local diario con Suero fisiológico, agua limpia con jabón antiséptico o agua oxigenada. Una vez que las heridas han cicatrizado, el paciente puede ducharse diariamente, y aprovechar esta instancia para limpiar el tutor.


Esta es sin duda, una de las claves para el éxito del procedimiento. A medida que se alarga el hueso, también lo hacen los músculos y tendones. Esto provoca que las articulaciones vecinas (cadera y rodilla en el caso del fémur, y rodilla y tobillo en el caso de la tibia) tiendan a la contractura y a la rigidez, condiciones que pueden ser dolorosas e incapacitantes. Es por ello, que durante la fase de alargamiento, y en menor grado en la etapa de consolidación, el paciente debe recibir terapia física orientada a movilizar las articulaciones y alongar músculos y tendones. Si bien es cierto esto puede resultar incómodo en un primer momento, a medida que el paciente adquiere confianza, se va haciendo progresivamente más tolerable.

Cuando el alargamiento compromete sólo una extremidad, el paciente puede caminar con ayuda de bastones, y apoyando parcialmente su extremidad, de acuerdo a las recomendaciones del médico. Cuando se alargan simultáneamente las 2 extremidades, el paciente no puede caminar durante la fase de alargamiento, y requiere de una silla de ruedas para movilizarse. Durante la etapa de consolidación, es autorizado a caminar, pero con ayuda de 2 bastones.

En cualquier etapa del tratamiento, y en ausencia de heridas, el paciente puede bañarse en una piscina clorada (no en ríos, lagos ni en el mar), y realizar ejercicios acuáticos.


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