El Proceso


El proceso
de alargamiento óseo

Una vez que el médico ha evaluado al paciente, solicita radiografías que le permitan medir y objetivar la deformidad y/o la diferencia de longitud del hueso. En ocasiones, cuando la situación lo amerita, pueden solicitarse Tomografías computarizadas del segmento (scanner), y con las imágenes obtenidas, se manda a construir un modelo 3D, que permite evaluar mucho mejor el problema, y además, permite al cirujano programar en forma anticipada los pasos quirúrgicos a seguir.

Durante la cirugía, se procura hacer el menor daño posible sobre los tejidos blandos, a través de pequeñas incisiones, de modo de darle al hueso las mejores condiciones para que se regenere y consolide.

En ocasiones, el médico anestesiólogo puede sugerir el uso de un catéter peridural para el post operatorio. Este catéter es similar al que se utiliza para la anestesia del parto. El paciente, o su cuidador, puede administrar dosis de analgésicos según las necesidades.

Luego de la cirugía, el paciente permanece entre 3 a 5 días en el hospital, dependiendo del dolor y de sus progresos en la rehabilitación. Mientras permanece hospitalizado, se le enseña al paciente y/o a sus cuidadores a desplazarse con bastones, a realizar algunos ejercicios básicos y realizar el aseo rutinario de los pins del tutor.


1. Fase de latencia

que comprende el período entre el día de la cirugía y el comienzo del alargamiento.Generalmente la latencia es de 5 a 7 días, dependiendo del hueso y la edad del paciente. En este período, los extremos del hueso se unen mediante un hematoma, que es de consistencia “chiclosa”, y que al estar compuesto de sangre, presenta varias sustancia capaces de generar hueso.


2. Fase de alargamiento

que corresponde al período en el cual el hueso se va estirando progresivamente. Esto lo realiza el paciente, o algún asistente, en su hogar. En general, el hueso puede alargarse a razón de 1 mm diario. Dependiendo del tutor externo utilizado, esto se puede realizar en forma fragmentada, por ejemplo a razón de 0,25 mm cada 6 horas, lo cual reduce las molestias en el paciente. Para el alargamiento puede ser necesario el uso de una llave Allen especial (que será provista por la empresa que suministra el tutor), o en algunos casos, puede sólo requerirse una ajuste manual. La duración de esta fase depende de la magnitud del alargamiento a realizar. A modo de ejemplo, para un alargamiento de 4 cm, esta fase duraría 40 días.


3. Fase de consolidación

corresponde al período que transcurre entre el cese de la fase de alargamiento y el retiro del tutor. La duración de esta etapa, nuevamente depende de la magnitud del alargamiento, de la edad del paciente y del hueso alargado. Otros factores, como enfermedades concomitantes del paciente, tabaquismo o infecciones pueden alargar esta fase. Aunque no existen recetas de cocina, una forma de aproximarse a la duración de esta etapa, es considerar el doble de la etapa anterior. Por ejemplo, si se alargaron 3 cm (equivalentes a 30 días), la fase de consolidación es de 60 días. Otra forma de considerar la duración total del tratamiento, es aplicar la “regla de los 35”: Por cada 1 cm de alargamiento, el tutor deberá ser utilizado por 35 días. Así, para un alargamiento de 3 cm, el tutor debe estar instalado por aproximadamente 105 días.

Durante la fase de alargamiento, el paciente deberá acudir a control con el médico cada 15 días, ocasión en que se solicitarán radiografías para evaluar la progresión del tratamiento. Durante toda esta fase es estrictamente necesario que el paciente acuda a terapia física 4 a 5 veces por semana, para mantener la movilidad de las articulaciones involucradas. Esta es una condición indispensable para someterse a este tipo de tratamiento. En esta fase el paciente deambula con ayuda de bastones, y apoyando parcialmente su extremidad. Si las heridas están secas, el paciente es autorizado a tomar una ducha diaria, y eventualmente bañarse en una piscina clorada.

Durante la fase de consolidación, se puede reducir el número de sesiones de terapia física a 2 o 3 por semana, según la evolución del paciente. En esta etapa se hace énfasis en cargar la extremidad (apoyarla en el suelo), y fortalecer la musculatura. La mayoría de los ejercicios los puede realizar el paciente en su hogar.

Al término de la fase de consolidación, el médico está en condiciones de retirar el tutor externo. Habitualmente esto se realiza bajo anestesia general, pero se trata de un procedimiento ambulatorio. Cuando el hueso alargado es la Tibia (hueso de la pierna), es recomendable colocar un yeso por aproximadamente 30 a 45 días luego de haber retirado el tutor. Cuando se ha alargado el fémur, en ocasiones su médico le sugerirá la colocación de un clavo endomedular (por dentro del hueso) al momento del retiro del tutor. Este procedimiento es mínimamente invasivo, y permite proteger el hueso regenerado.


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